Entrevista con Álvaro García Linera

Entrevista con Álvaro García Linera

Por Megafón

De amplia trayectoria política e intelectual, García Linera no sólo se encuentra finalizando su tercer mandato consecutivo como vicepresidente de Estado Plurinacional de Bolivia, sino que este año también vuelve a ser candidato junto a Evo Morales en las próximas contiendas electorales. Esta fórmula presidencial buscará otra victoria para continuar con la tarea política que su gobierno y los movimientos sociales vienen llevando adelante en la transformación profunda del país y en la defensa de los intereses de los sectores populares bolivianos.

Linera aporta una vital mirada sobre el Estado, la lucha política, los movimientos sociales y las tareas revolucionarias que han derivado en reflexiones para la práctica, cuyas conceptualizaciones centrales se basan en el análisis de las tensiones creativas de la revolución, marco analítico sobre el que desarrolló un andamiaje para interpretar el proceso del MAS en el poder y los desafíos que se le presentan al gobierno de Evo Morales para seguir avanzando en el proyecto del socialismo comunitario y el buen vivir en Bolivia.

Su prolífica producción cuenta con títulos como “Sociología de los Movimientos Sociales” y con compilaciones de sus múltiples artículos, entre los que se destaca “La Potencia Plebeya”, donde esboza los principales conceptos de su pensamiento político en constante diálogo con la lucha política de los movimientos sociales y su labor en gestión estatal.

En la segunda jornada del Congreso Nacional de Filosofía que se desarrolla en la Universidad Nacional de Lanús, Álvaro García Linera participó de la mesa "Filosofía y Ética de la Ciencia. La Ética en la investigación científico tecnológica. El uso de la ciencia y la tecnología"; pero antes dialogó en exclusivo con Magalí Gómez y Julio Mosle para Megafon.

- Si bien en las últimas décadas los gobiernos populares de la región han logrado la ampliación de derechos, es un hecho que los proyectos neoliberales logran consenso, que se expresa mediante el voto popular. ¿Cómo puede explicar esta situación?

Cada país tiene su propia particularidad en el por qué se dan estos retrocesos pero me animo a mencionar dos o tres comunes; primero, todo proceso progresista, más o menos revolucionario que amplía derechos y ayuda a distribuir riquezas a los sectores excluidos, va a desplazar de ámbitos de privilegio a ciertos sectores que antes monopolizaban puestos, cargos, oportunidades, recursos, financiamientos. Inevitablemente ellos tienen que reaccionar, más pronto o más tarde, dependiendo de cómo va al panorama social, dando una respuesta muy conservadora, frente a quienes los están desplazando de su conjunto de medianos o pequeños privilegios. 

Un segundo elemento está vinculado con los sectores populares que se lanzan a la experiencia de ampliación de derechos en apoyo a gobiernos progresistas. Inicialmente lo hacen a partir de una experiencia de descontento, malestar, de frustración frente a lo que vivían antes y durante un tiempo tienen una actitud universalista de apoyar un cambio, pero pasado el tiempo, si ese cambio no garantiza una mínima mejora o ascenso social de los sectores plebeyos, y si al contrario, el gobierno progresista tropieza y genera inestabilidad o incertidumbre sobre el futuro de los propios sectores populares, es probable que cambien de posición, que tengan miedo a la incertidumbre o al riesgo de descenso abierto y se atrincheren en posiciones muy conservadoras. 

Si a eso se suma el permanente trabajo de debilitamiento, de conspiración y de cerco que vive toda experiencia progresista por definición, entonces hay una mezcla de tres elementos explosivos: un sector desplazado que busca su oportunidad para regresar y ocupar el poder; sectores populares que se animaron a apoyar experiencias progresistas pero ante el riesgo de un descenso social retroceden hacia posiciones muy conservadoras y un cerco permanente o agresión de baja o alta intensidad que vive todo proceso progresista del continente, justamente porque emancipa de poderes externos. Ahí hay una masa crítica que puede ser conducida o convocada por propuestas conservadoras, en algunos casos muy reaccionarias y en parte eso se ha dado en América Latina. 

Esta es una experiencia importante para el mundo, un gobierno progresista o revolucionario tiene que generar mínimas condiciones de certidumbre de mejora y ascenso social de los sectores subalternos, porque cuando eso se pone en riesgo la posibilidad de un retroceso, más allá del punto de partida, se vuelve inminente. 

- En la etapa política actual en América Latina, ¿qué transformaciones y luchas por la hegemonía del sentido común considera que se están desarrollando?

No hablaría de regreso al fascismo, pero al menos, regreso a posiciones muy conservadoras por esta irradiación de los sectores medios desplazados que aún preservan ciertos monopolios del sentido común, ciertos ámbitos de control de las percepciones y lógicas del mundo que pueden haber sido desplazadas temporalmente por gobiernos progresistas pero que no desaparecen y que esperan su oportunidad para volverse a irradiar en el temperamento y en la manera de percibir el mundo en los sectores subalternos. 

- Durante este año, ante la coyuntura electoral en Bolivia, ¿cuál considera que es el rol de los movimientos populares y los desafíos que deberán enfrentar?

La experiencia boliviana tiene una característica que es de una alta movilización de los sectores sociales, indígenas, campesinos y obreros, pero como en todo proceso del mundo es por ciclo, la gente nunca se moviliza permanentemente. Se moviliza en momento de catarsis diría Gramsci, rompe los corporativismos, pelea por los demás y eso se vio en Bolivia en el 2002, 2003 y 2005 pero luego vienen momentos en que, logrado los objetivos inmediatos, la gente regresa a la cotidianidad, su trabajo, casa, escuela, la vida cotidiana y es normal. La gente nunca se moviliza de manera permanente. Cuando se dan esos momentos, de regreso al ámbito del corporativismo, allí es importante que un gobierno, sin suplantar a la acción colectiva, vaya creando mecanismos para que se vuelva a dar una nueva oleada de la acción colectiva.  

Es necesario lograr que haya mínimas, buenas o grandes mejoras en las condiciones sociales de los subalternos. Y eso es lo que ha hecho Bolivia: la gran oleada de acción colectiva, momento de universalismo de los sectores populares, de unificación, conquista del poder, transformación del estado, recuperación de recursos, ampliación de derechos y a partir de esta acción colectiva, el esfuerzo por parte del gobierno para generar una estabilidad económica que haga que la gente pueda acceder cada vez a mas beneficios. Eso nos ha permitido sortear los momentos de bajón de la acción colectiva. La acción colectiva se da por oleadas. Cuando hay una oleada hacia atrás, es necesario que haya un conjunto de derechos consolidados que haga sentir a las clases subalternas que no hay riesgo de pérdida de lo alcanzado, lo que te da un tiempo de espera a la siguiente oleada de acción colectiva. Cuando nuevamente vienen acciones colectivas, movilizaciones por más derechos, empujan al gobierno más allá todavía. El gobierno nunca puede suplantar a la acción colectiva, pero puede ayudar a que entre cresta y cresta, haya un momento de estabilidad y de no retroceso en el sentido común y en la forma de representarse ante el mundo. 

-¿Cómo se preparan para las próximas elecciones? 

Estamos confiados de que la unificación de lo popular habrá de mantenerse, porque fue tan fuerte el momento insurreccional inicial, que lo que se planteó como proyecto de país, aún sigue siendo el horizonte de la sociedad boliviana. Aún no ha surgido, ni siquiera de los sectores conservadores, un nuevo horizonte creíble o esperanzador, aunque sea falso, pero esperanzador, que pueda atraer la adhesión y entusiasmo colectivo. Esto nos hace ver la posibilidad de que una reelección del presidente Evo sea altamente probable, aunque siempre hay riesgos claramente. Hay una buena estabilidad económica, el sector popular tiene la esperanza y la realidad objetiva de que va a mejorar su vida y de parte de las fuerzas conservadoras no logran construir un proyecto coherente sustituto o alternativo. Esas son dos ventajas históricas que permiten hablar de que es altamente probable una nueva victoria de este bloque obrero, campesino, indígena que se formó al calor de la insurrección del año 2003/2005 cuya fuerza aún se mantiene a lo largo de este tiempo. 

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